CIC.MX Los Primeros Auxilios Psicológicos: ¿cómo ayudar a alguien que ha experimentado una crisis emocional?
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PAP 3

Todos, en algún punto de nuestras vidas, experimentamos situaciones que provocan dolor emocional manifestado en llanto, tristeza, enojo, miedo o culpa, por mencionar algunas reacciones. Sin embargo, con el vivenciar diario, la exposición a escenarios difíciles de afrontar y otros factores que intervienen en la manera en la cual aprendemos a lidiar con situaciones que provocan dolor, vamos aprendiendo ciertas estrategias y herramientas enfocadas en la resolución de conflictos para enfrentar situaciones similares en el futuro.

No obstante, pueden presentarse situaciones que sobrepasan estas estrategias ya aprendidas y es cuando puede dar lugar una crisis emocional. Pero ¿qué es y cómo puede manifestarse una crisis?, ¿qué la provoca? y ¿cómo podemos ayudar a una persona que está pasando por una? En este artículo responderemos a estas preguntas y te brindaremos información básica acerca de cómo auxiliar a una persona mediante los Primeros Auxilios Psicológicos.

¿Qué es una crisis?

En pocas palabras, es un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por una incapacidad del individuo para manejar situaciones particulares utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y por el potencial para obtener un resultado radicalmente positivo o negativo (Slaikeu, 2000, p.16).

Casi siempre, una crisis se manifiesta por un suceso específico que la precipita, y su desenlace depende de factores como: la gravedad dicho suceso, los recursos emocionales de la persona (experiencias en crisis anteriores, capacidad de resolución y de afrontamiento de conflictos), sus recursos sociales (redes de apoyo como amigos, familia, pareja, etc.), la oportunidad que se le “brinde” a la crisis de presentarse, su intensidad, duración, si es posible que se presente continuamente y el grado de interferencia que tenga con otros sucesos relacionados con el desarrollo de la persona.

¿Qué puede propiciar una crisis?

-La vivencia de un duelo.

-El diagnóstico médico de una enfermedad grave.

-Someterse a una intervención quirúrgica.

-Ser víctima de algún crimen o de algún desastre natural.

-El desempleo.

-Un divorcio.

Estas son llamadas crisis circunstanciales debido a que son accidentales o inesperadas y tienen su origen en algún factor del medio ambiente.

Por otro lado, las crisis de desarrollo pueden originarse por la transición de una etapa de la vida a otra, cuando se presente algo que interfiera con la realización de las tareas específicas (deberes y responsabilidades) propias de cada una. Algunos ejemplos pueden ser:

-El embarazo y nacimiento de un hijo/a.

-El inicio de la vida escolar de los hijos/as.

-Comprometerse con la pareja sentimental.

-El matrimonio.

-La jubilación.

Independientemente del motivo que desencadene una crisis, siempre deberá de tomarse en cuenta el contexto global de la situación en la cual la persona se encuentre con el fin de comprender la importancia apremiante que ella necesita para ser atendida, evitando juicios de valor y minimizando sus reacciones emocionales.

¿Cómo se puede manifestar una crisis?

Cada persona puede reaccionar de diferente manera, sin embargo, de manera general, las reacciones más comunes son:

 

A nivel fisiológico:

-Fatiga y tensión muscular excesiva.

-Sensación de opresión en el pecho.

-Dolor de cabeza o espalda.

-Mareos, temblores y/o escalofríos.

-Respiración agitada y/o entrecortada.

-Aumento del ritmo cardíaco, la presión arterial y la sudoración.

-Sensación de sequedad en la boca.

-Alteración en el apetito.

-Gestos motores involuntarios (tics).

-Alteración en el habla: acelerada, tartamudeo, balbuceo.

-Tendencia a consumir sustancias adictivas (tabaco o alcohol).

 

A nivel cognitivo:

-Confusión e hipervigilancia.

-Dificultad para tomar decisiones y para razonar de manera lógica.

-Dificultad para concentrarse.

-Pensamientos intrusivos y recurrentes.

-Disminución de la capacidad para solucionar problemas.

-Disminución de la autoconfianza.

-Sensación de falta de control.

-Tendencia a buscar culpables de lo que sucedió.

-Estado de bloqueo mental o parálisis.

-Tendencia al aislamiento social.

A nivel emocional:

-Ansiedad.

-Estado de shock.

-Irritabilidad.

-Ira.

-Negación.

-Sensación de culpabilidad, miedo e indefensión.

-Tristeza.

Además, la crisis puede desencadenarse a través de 5 etapas:

1. Desorden. Es la primera reacción ante el impacto de un suceso crítico, pudiéndose manifestar en llanto, angustia, gritos, desmayos o lamentos. La etapa de desorden puede conducir a la etapa 2 (negación) o a la etapa 3 (intrusión).

2. Negación. Esta etapa pretende conducir al amortiguamiento del impacto, y puede acompañarse del deseo de no pensar en lo que pasó o en planear actividades como si nada hubiera pasado.

3. Intrusión. Se caracteriza por la presencia de ideas de dolor, pensamientos, pesadillas y/o imágenes relacionadas al suceso vivido, además de afirmaciones (expresadas o no) como “no puedo seguir adelante”. Hay personas que omiten la etapa de negación y pasan directamente a la intrusión, y hay otras que oscilan entre ambas etapas.

4. Translaboración. Es la etapa en donde se identifican y expresan pensamientos y sentimientos de la experiencia vivida por la crisis. Algunas personas progresan y translaboran esto de manera natural y por cuenta propia, mientras que otras requieren de algún apoyo externo, como la familia, las amistades o la pareja.

5. Terminación. Es la etapa final de la crisis y significa su integración a la vida cotidiana. Es en este punto cuando ya se ha enfrentado al evento, los sentimientos y pensamientos se han expresado y la reorganización cognitiva se ha consumado o ha iniciado. Sin embargo, es esperado que el recuerdo del suceso pueda traer tristeza y pensamientos como “esto pudo no haber pasado si…”.

¿Cómo es posible ayudar a una persona que se encuentra en crisis?

Debido a que una crisis supone un estado mental de desorganización incapacitante que no permite tomar decisiones en el momento, la ayuda más ideal para atender a alguien debiera ser a través de objetivos bien estructurados y organizados. Por ello, los Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) son la intervención básica y más ideal, los cuales pueden ser aplicados por cualquier persona, independientemente de su profesión, que tenga conocimiento de ellos. Sin embargo, también hay que aclarar que, durante un evento catastrófico, cuyas características pudiesen sobrepasar las capacidades propias para manejar la tragedia y el dolor, lo más recomendable será que los PAP sean aplicados por profesionales expertos en su manejo e intervención.

El objetivo principal de los PAP es auxiliar a la persona a dar pasos concretos hacia el enfrentamiento de la crisis, y tiene como metas:

A) Proporcionar apoyo. Significa mostrar cordialidad e interés, y propiciar una atmósfera de confianza para ayudar a la persona a expresar los sentimientos en los que la crisis se está traduciendo (miedo, tristeza, enojo, etc.).

B) Reducir la mortalidad. Implica reducir las posibilidades destructivas durante y/o después de la crisis, lo cual podría implicar deshacerse de objetos que pudieran usarse para hacerse daño o platicar con la persona para facilitar la translaboración de la crisis.

C) Enlazar con fuentes de asistencia. Consiste en ayudar a la persona a establecer contacto con los servicios que requiera, según sus necesidades, ya sea ayuda legal, hospitalaria, psicológica, social, etc.

El proceso a seguir para intervenir una crisis mediante los PAP es a través de sus 5 componentes:

1) Realizar un primer contacto. Puede definirse como “empatizar” o “sintonizar” con los sentimientos de la persona. Es invitarla a hablar, escucharla, mostrar empatía mediante declaraciones como “te comprendo”, “me imagino”, “entiendo que sea difícil para ti esto…”, o tocarla/abrazarla si la persona así lo permite, todo esto con el fin de reducir el impacto emocional que el suceso supone, que sea capaz de restablecer su capacidad para afrontar los problemas, además de hacerla sentir reconfortarla, comprendida, aceptada y apoyada.

2) Examinar las dimensiones del problema. Implica explorar 3 áreas: pasado inmediato, presente y futuro inmediato. Se deberá explorar qué motivo desencadenó la crisis, quiénes están implicados, cómo se siente la persona en el momento, cómo impacta esta crisis en la familia, en los amigos y en su rutina diaria, además, qué ideas o pensamientos surgieron a raíz de esta crisis. Por último, se deberá ayudar a discernir qué asuntos pueden resolverse en el momento, cuáles son prioridad y cuáles no, ya una crisis provoca que la persona quiera solucionar todos sus problemas a la vez.

3) Analizar posibles soluciones. Significa indagar acerca de qué ha hecho la persona para solucionar la crisis y examinar qué es lo que puede y no puede hacer en el momento. Se tendrá que ayudar a elaborar nuevas alternativas de solución que, por la desorganización emocional, no había considerado la persona, esto con el fin de que reconozca sus propias capacidades de afrontamiento y resolución de conflictos.

4) Ejecución de la acción concreta. Esto es, ayudar a dar el siguiente paso una vez seleccionada la decisión tomada para solucionar la/s necesidad/es inmediata/s: puede ser desde acordar con la persona verse al día siguiente o ayudarla a hospitalizarse, pero esto dependerá mucho de su estado emocional: si es capaz de llegar sola a casa, conducir, llamar a alguien para estar acompañada, será recomendable fungir como un facilitador para ejecutar las decisiones. Si la persona es propensa a hacerse daño o es incapaz de tomar decisiones por sí misma, se deberá adoptar un papel más directivo.

Seguimiento. Concierne a la acción de mantener un contacto posterior con la persona, según el acuerdo al que hayan llegado, para asegurarse de que se hayan cumplido las 3 metas de los PAP y para revisar el estado emocional de la persona. Si no se cumplieron las metas, se puede regresar al paso 2, reexaminándose su situación actual, revisando posibles soluciones, acciones concretas y brindando seguimiento.

¿Cómo sabemos que ya se ha superado la crisis?

Podemos decir que una crisis se ha resuelto de manera satisfactoria cuando:

a)       esta ha proveído a la persona de una personalidad más segura e integrada.

b)      Ha adquirido más y mejores recursos emocionales para afrontar experiencias futuras.

c)       Ha recuperado el equilibrio emocional previo a la crisis.

d)      Le es posible pensar de manera lógica, organizada y racional acerca del suceso y sus implicaciones.

En pocas palabras, la persona ha logrado integrar a su vida cotidiana el suceso que le generó la crisis, y ahora le es posible encarar al futuro en vez de evadirlo o negarlo.

Claramente existen muchas implicaciones que rodean a la intervención en crisis, mediante los Primeros Auxilios Psicológicos, las cuales requieren de un entrenamiento más específico y detallado, es por es que los animamos a instruirse y formarse como expertos en su aplicación, pues una crisis puede sobrevenir en cualquier momento de la vida, e independientemente de la profesión u oficio que se ejerza, si se cuenta con la voluntad humana, la empatía y la comprensión del dolor del otro suficientes, será posible ayudar.

Por: Lic. Guillermo Méndez Alejandro

Psicólogo del Centro de Integración Ciudadana

 

Bibliografía:

Parada, E. (2008). PSICOLOGÍA Y EMERGENCIA. Habilidades psicológicas en las profesiones de socorro y emergencia. Bilbao, España: Desclée de Brouwer.

Slaikeu, A. (2000). Teoría de la crisis: Estructura general. En M. A. Gómez (Ed.), INTERVENCIÓN EN CRISIS. Manual para práctica e investigación (pp. 15-28), Distrito Federal, México: Editorial El Manual Moderno.

 

Más información:

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Curso gratuito en línea sobre los PAP: https://bit.ly/2HCV0iv Ofrecido por la Universidad Autónoma de Barcelona a través de la plataforma de educación virtual Coursera.

 

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